Brecha salarial entre hombre y mujeres

Uno de los principales fenómenos de la última década en el mercado laboral sin lugar a duda es el creciente incremento de la presencia femenina, esto puede estar dado por varios factores: un mayor acceso a la educación, un aumento de la necesidad de las familias por tener mayores ingresos, crisis económicas, patrones culturales, cual sea el motivo la mujer ha logrado tener mayor independencia, autonomía económica, cumplimiento de metas y expectativas, ocupando roles que antaño eran solo para el hombre, dejando atrás el paradigma del hombre dedicado a la producción y la mujer a la reproducción. Pero la sola incorporación de la mujer a la fuerza laboral no implica que los mercados estén evolucionado en forma positiva, se pueden advertir un sin número de dificultades y procesos de discriminación que dificultan el desarrollo de la actividad de la mujer y su trayectoria laboral. Entre los más importantes se encuentran la diferencia de remuneraciones entre hombres y mujeres, la segregación horizontal (los empleos femeninos se concentran en un número reducido de sectores de actividad y de profesiones) y la segregación vertical (concentración de los empleos femeninos en las categorías que se encuentran en la parte baja de la jerarquía) (Maruani, 1993). No obstante, a pesar de haber disminuido en Chile la brecha de salarios entre hombres y mujeres ésta sigue presente, según el Ministerio de Planificación en el año 2006 el ingreso de las mujeres representa el 76.6 % del salario de los hombre y en el segmento de mujeres con mayor nivel educacional el porcentaje era de 61.4%. La Ministra del Servicio Nacional de la Mujer, Carolina Schmidt en el seminario “Igualdad Salarial para la competitividad”, en el año 2011, mencionó que la brecha salarial entre personas que trabajan remuneradamente en Chile alcanza 12,7%, agregó además que en los sectores económicos en que menos participan las mujeres la brecha es mayor. En definitiva la Ministra aseveró que en Chile el sueldo de la mujer es un tercio más bajo que el del hombre.

Esta desigualdad salarial es la forma más violenta de discriminación y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), ha expresado que eliminarla “es fundamental para alcanzar una igualdad de género genuina y fomentar la equidad social y el trabajo decente” (OIT 2003).

Chile, pese a toda nuestra historia social-política tiene integrado el principio de equidad salarial desde la década del 20 del siglo pasado, aquellas normas tenían relación a tratados internacionales como el Tratado de Paz de Versalles del 28 de junio de 1919, desde ahí un sin número de tratados y convenciones internacionales a los cuales Chile se ha sumado, hasta llegar a hoy la Ley 20.348 de “Igualdad de remuneraciones entre hombre y mujeres”, la cual aún es poco conocida y por ende poco aplicada, de ella me referiré en el próximo artículo.

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