Cuando dejas de ser líder y te transformas en jefe.

La Administración del Capital Humano, existe desde los inicios de nuestra historia, por lo general tendemos a olvidarlo y suponer que es una disciplina nueva, no olvidemos que las primeras civilizaciones debieron agruparse para sobrevivir, paulatinamente éstas comenzaron a evolucionar y desarrollar nuevas formas de relacionarse entre los seres y nuevas formas de administración, hoy en día no se administra al ser humano de manera empírica, con técnicas heredadas desde nuestros ancestros, hoy son varias las disciplinas que estudian la Administración de Capital Humano, tales como la Sociología, Antropología y Psicología Social, Derecho entre otras.

Dentro de la Administración de Capital Humano, sin lugar a duda unos de los principales hitos es el liderazgo, el cual tiene directa relación con la capacidad de ejercer influencia sobre otras personas a través de múltiples canales, con el objetivo de lograr que cada miembro de un grupo o equipo trabaje mancomunadamente para lograr objetivos específico, ya sea impuesto o de común acuerdo.

Por lo anterior se desprende que el Liderazgo conlleva mucho trabajo en equipo, pero sin lugar a duda sus alcances van mucho más allá, ya que el líder debe tener la capacidad de ser autónomo en la toma de decisiones enmarcado obviamente en la misión y visión de la organización de la cual son parte, asumiendo la responsabilidad de ellas.

Pero ser líder tiene otros ribetes mucho más importantes, ya que es quien dirige a su equipo hacia una gran meta, por ende ser líder implica una gran responsabilidad, ya que  a pesar que existe una discusión académica eterna entre si el líder nace o se hace, creo en forma muy particular que el líder debe nacer con ciertos atributos personales como ser empático y tolerante, ya que las demás características que hacen a un buen líder son posible de aprender en el ejercicio del poder o en el camino hacia él.

Pero y sin duda lo que debe alcanzar el líder para lograr el éxito en su gestión es ganase el respeto de su gente, pero sobre todo el cariño de ellos, ya que solo en ese momento logra sinergia, concepto que provine del griego que significa “Cooperación”, utilizado para describir que dos o más causas unidas generan un efecto superior al que se conseguirían con la suma de los efectos individuales.

Si no logra el líder entender esta situación se transforma en el Jefe del grupo, un sujeto que replica instrucciones impartidas desde las cúpulas de la organización, que sin importar las características de su gente, impone autoridad basada en el temor a ser desvinculado del grupo.

El líder jamás debe olvidar que conoce a su gente, que sabe sus habilidades, fortalezas, debilidades y limitaciones, por ello a pesar que el grupo se preste a enfrentar una situación de riesgo, aunque se esté a punto de perder la fe, debe existir la seguridad que tu equipo nunca te abandonará y será el momento en que sacarán lo mejor de sí para lograr el éxito en la tarea.

Por ello un buen líder se aísla de la comunicación informal, sin fundamentos que proviene de fuentes poco creíbles, sesgadas y motivadas por intereses particulares, y se preocupa del bien común de su equipo, ya que en definitiva son su razón de ser, ya que sin un equipo no es necesario tener un líder.

La confianza es el fundamento del trabajo en equipo y el líder debe confiar en su gente y preocuparse en lo que hay detrás de cada uno de ellos, conocer el entorno en que vive su gente, qué es lo que logra motivarlo a ser parte del equipo, en definitiva que lo hace feliz o qué es lo que le falta para serlo.

El momento en que el líder olvida que los integrantes de su equipo son personas individuales con distintas motivaciones y necesidades, en ese momento deja de ser líder.

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