Teletrabajo “Made In Chile” 2da. Parte

Tal como se pudo ver en mi columna previa, el día 24 de marzo del 2020, se promulgó la Ley 21.220 del Ministerio del Trabajo y Previsión Social, que modifica el Código del Trabajo en materia de trabajo a distancia, mediante la cual se legitima el teletrabajo en Chile. Pero también, se dejó en evidencia que había temas no cubiertos por esta la ley, como por ejemplo la sobrecarga de horas extraordinarias sin reconocimiento y a pesar que, la ley establece el derecho a desconexión y que no puede ser inferior a 12 horas continuas no es suficiente, ya que en la realidad muchos trabajadores se ven obligados a responder WhatsApp, correos y llamadas telefónicas de sus jefaturas a cualquier hora. Situación que entorpece el normal desarrollo de la vida personal y familiar.

Por otra parte, esta modalidad de trabajo, puede generar un efecto no deseado en materia de género, ya que, en la sociedad chilena aún las labores domésticas son realizadas por la mujer (situación que día a día va cambiando), lo que se materializa en que ellas, además de su trabajo remunerado con extensas jornadas, en forma paralela deben realizar las tareas propias del hogar, aumentando con esto la actividad diaria, el nivel de cansancio y el estrés (Sin ni siquiera mencionar la preocupación que genera el estudio online de los hijos).  

Otra cosa interesante, esta ley establece que “los equipos, las herramientas y los materiales para el trabajo a distancia o para el teletrabajo, incluidos los elementos de protección personal, deberán ser proporcionados por el empleador al trabajador, y este último no podrá ser obligado a utilizar elementos de su propiedad. Igualmente, los costos de operación, funcionamiento, mantenimiento y reparación de equipos serán siempre de cargo del empleador” (Art 152, quáter L). Pero en la realidad esta situación no ocurre, ya que son los mismos trabajadores que utilizando sus propios computadores e internet, para desarrollar sus labores, lo que en algunos momentos se torna un verdadero desafío, considerado que en muchos hogares se cuenta con un solo computador y hay que compartirlo con los hijos que estudian bajo la misma modalidad, con una precaria conexión a internet que cada día se pone más lenta, por el exceso de usuarios y sin contar con los elementos básicos para trabajar cómodo.

Probablemente, quienes nunca hayan realizado teletrabajo les cueste un poco entender la importancia que el punto anterior se cumpliera fehacientemente y que el empleador pudiera proporcionar los equipos y mobiliario mínimos, para desarrollar las actividades diarias, ya que en la mayoría de los casos se ha tenido que trasformar el living en oficina, utilizando la mesa del comedor como escritorio y las mismas sillas, para pasar largas horas frente a un computador, lo que implica mayor agotamiento, dolor de espalda, cuello e irritabilidad, lo que no aporta a la sana convivencia en el hogar. Por eso, aunque pueda parecer burdo, una silla de oficina cómoda para hacer teletrabajo, mejoraría la actividad laboral y probablemente la productividad de las personas.

Apropósito de lo anterior, estudios realizado recientemente han demostrado que quienes utilizan la mesa del comedor para poner su computador, quedan éstos a nivel más bajo que lo aconsejado (altura de los ojos), lo que obliga a doblar el cuello para poder mirar la pantalla y esto cuando se realiza por períodos largos de tiempo genera dolor en los hombros, espalda y cuello. Por esta razón especialistas como Mauricio Delgado, docente de la carrera de Kinesiología de la UC, recomiendan practicar pausas activas y ejercicios suaves de elongación (5 minutos cada 30), alternar la posición de trabajo cada 20 minutos (20 minutos de pie y 20 minutos sentado), utilizar apoya muñecas frente al teclado y elevar la altura del notebook. De acuerdo al especialista, la inmovilidad por tiempos prolongados podría tener efectos nocivos para el organismo. Lo que podría considerarse una consecuencia de esta modalidad de trabajo.

Pero también, es necesario decir que no todo es negativo en la presente ley, ya que ha permitido que personas que no tenían acceso al mercado laboral por discapacidad física, por ejemplo, hoy cuenten con una fuente laboral, lo que sin duda promueve la inclusión social, el ahorro energético que implica el no uso de oficinas, la reducción de los gastos en movilización, bencina y TAG, dependiendo de cada caso.  Asimismo, la ausencia de los miles de autos en las calles y carreteras, disminuye la huella de carbono, lo que impacta positivamente en el medio ambiente. Y no se puede dejar de mencionar, que esta modalidad de trabajo mejora la calidad de vida de las personas, ya que elimina los desplazamientos en auto o micro, por hasta más de dos horas, como es el caso de muchos habitantes de la región metropolitana.

Lo que se debe tener claro, que esta forma de trabajar llegó para quedarse, las empresas han advertido los muchos beneficios que les genera, por ejemplo, reduce el ausentismo laboral, minimiza los costos operacionales, aumenta la capacidad para mantener a los colaboradores, lo que implica una disminución en la rotación, promueve el desarrollo tecnológico, entre muchos otros.

Es por esta razón que, es muy importante reinsertar esta temática en la discusión pública, con la finalidad de generar consenso en la urgente necesidad de mejorar la actual ley de teletrabajo, eliminando los vacíos existentes, que resguarde lo que realmente importa que es mejorar la calidad del empleo, ya que el trabajo por sí mismo no asegura mejores condiciones laborales.


Comments are Closed