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Nacida en Chimbarongo…

La primera Senadora de Chile, doña María de la Cruz Toledo nació en Chimbarongo el día 18 de Septiembre de 1912. Autodidacta como mucha de las mujeres de su época no tuvo estudios formales y menos ingresó a la Universidad, lo cual no fue un impedimento para transformarse en una destacada en las letras. Desde muy joven comenzó a escribir artículos para diarios de la época y algunas revistas, por esta razón en su ficha parlamentaria fue consignado que su  profesión era escritora. En 1940 publicó un libro de poemas (Transparencias de un Alma) y en 1942 una novela (Alba de Oro), luego fue editora y redactora de la revista “Luz  Sombra”, dedicada a las personas con discapacidad visual.

Cuando ya tenía treinta y cinco años de edad, el movimiento en pos por la emancipación de la mujer chilena se encontraba en plena culminación a punto de alcanzar su máxima que fue conseguir el derecho a voto para la mujer en el año 1949, posterior a esto comienza la decadencia del movimiento, momento en que la figura de María de la Cruz, comienza a tomar fuerza, formando el segundo Partido Político Femenino de Chile (1946-1954). Sin lugar a duda que gracias al carisma de esta mujer este partido adquiere fuerza entre las mujeres de estratos medios y bajos, en especial la mujer trabajadora, para poder expandir los ideales del partido realizó concentraciones públicas La lucha de María de la Cruz se concentró en estudiar la legislación que favorece a la mujer, para poder educarla a que no solo tuviera derechos políticos, sino que también supiera hacer uso de ellos, desde la neutralidad política, ya que como ella misma lo decía “No somos de izquierda ni de derecha. Los hombres se dividen por la idea, nosotras nos unificamos por el sentimiento”, por lo cual solo bastaba con ser mujer para poder ser parte del Partido. Se cree que en su esplendor este Partido llegó a tener 27 mil miembros. De la Cruz Toledo, creó además un ropero para ayudar a las familias más necesitadas, fundó una Oficina Jurídica para la atención de las personas que lo requerían y no tenían recursos, intentó renovar el Organismo Regulador de los Precios de la época y transformar la Caja de Seguro Obligatorio en una Institución.

En 1948, se presentó a Candidata al Senado por Santiago, contando con el apoyo del aquel entonces Senador Carlos Ibáñez del Campo, pero fue derrotada, luego en las elecciones presidenciales de 1952, llegó hacer Directora de la Campaña de Ibáñez y cuando éste asumió como Presidente le ofreció el cargo de Ministra de Educación, el cual no aceptó siendo designada en ese puesto a María Teresa del Canto, también integrante del Partido. En el año 1953, se presentó como candidata al Senado, con la intención de ocupar el puesto que dejó Ibáñez, siendo electa con 107.585 de 210.802 votos convirtiéndose en la primera mujer senadora de nuestro país. Fue proclamada electa el día 3 de febrero de 1953 y juró el día 13 de febrero del mismo año. Lamentablemente su paso por el Senado fue por un periodo de tiempo corto y no aportó grandes proyectos ni iniciativas, ya que el día 4 de agosto de 1953, por 21 votos sobre 16 es inhabilitada discutiblemente como Senadora, ya que fue acusada de simpatizar con el Justicialismo Argentino y una supuesta comercialización y contrabando de relojes. Con la salida del Congreso de De la Cruz Toledo, comenzó a desintegrarse el Partido y nunca más se volvió a formar uno, por lo cual las mujeres comenzaron a integrar los partidos existentes.

En 1966 María de la Cruz, se une a las filas del Partido Nacional y en 1970 apoya activamente la candidatura de Jorge Alessandri.

Finalmente, el día 01 de Septiembre de 1995 dejó de existir en la ciudad de Santiago, a la edad de 83 años de edad.

Homenaje a Delia Rojas Cortés (1833-1950)

En el trabajo de investigación que llevo a cabo que tiene relación con el desarrollo y la emancipación de la mujer en Chile, he descubierto personajes fascinantes que por diferentes motivos no son recordados, pero que sin duda han dejado un legado que no podemos olvidar, por esto este artículo tiene como fin hacer un homenaje a esta extraordinaria mujer.

Delia Rojas Cortés, nació en la cuidad de Copiapó en el año 1833, como muchas de las mujeres de su época tenía ansias de aprender, pero no tuvo la posibilidad de ingresar a un Liceo de Señoritas, ya que en su ciudad natal no existían, lo que la llevó a aprender sin método y hacer sus primeras publicaciones en su “diario íntimo”.  En su afán de aprender se vio en la necesidad de solicitarle al profesor del Liceo de Hombre que le enseñara castellano, en espacial quería corregir su ortografía, pero este profesor era de profesión médico y no hacía clases particulares, lo que la obligó a pagarle visitas domiciliarias, las que en ese momento tenían un costo de $ 2 (dos pesos).

De su “diario íntimo” pasó a escribir cortos artículos de temas sociales, a los cuales ella personalmente llamó faltos de belleza, pero en el año 1915 reunió todos estos artículos en un folleto que publica en el mes abril de ese año, el que lleva por título “Mis observaciones”.

Notable para su época, su primer artículo lo titula “Relación que existe entre el divorcio y la educación de la mujer”, planteando que es necesario para el progreso de la nación educar a la mujer y lograr establecer una Ley de Divorcio, apelando a que la mujer debe tener el derecho a ser educada para las labores del hogar, ingresando a los Liceos de Señoritas, aún escasos en aquellos años.

También escribió sobre el problema del alcoholismo de la época, de los altos niveles de personas que no sabían leer y escribir, la estreches de las viviendas, falta de recreación de los ciudadanos y sobre todo de la falta de preocupación por la vida del pueblo, todo ello la llevó a ganarse la denominación de “Libre Pensadora”, sin esencia femenina, dulzura, candor, sin virtud.

Sin lugar a duda, lo que la llevó a ser tachada como subversiva, anarquista, etc., decir que “Para mí la Patria, no es el Gobierno, ni lo hechos de guerra; sino el terruño con sus costumbres, su clima, sus flores, sus aves, todo lo bello, lo bueno lo malo que hay en los suelos donde uno ha nacido; para mí, este es mi pueblo donde nací, crecí, donde su magnífico clima me da la salud del cuerpo y del alma, es para mí más Patria que todo Chile”.

En el “Círculo de Lectura de Señoras”, continuó debatiendo sobre Patria, por lo cual fue criticada duramente por este círculo y la prensa la atacó fuertemente bajo su seudónimo “Delie Rouge”.

Después de tanto ataque continuó escribiendo y luchando por la emancipación de la mujer por la educación más amplia, pero sus actividades pacifistas y la agitada prensa en su contra le pasan la cuenta en su hogar, su marido se va de Chile llevándose a su hija.

Una de las socias fundadoras del “Movimiento Pro-Emancipación de la mujer de Chile”, en 1935, ocupando por varios periodos el cargo de Secretaria de Prensa, desde donde luchó por sus ideales y el crecimiento de la mujer chilena.

Las mujeres pacifistas de Estados Unidos en el año 1937, le otorga la distinción de “Benemérita de la Paz”, en reconocimiento de su lucha por el desarme en esos años que era muy fácil ser tildad como antipatriota.

Delia Rojas Cortés, conocida como “Delie Rouge”, es una constante lucha, primero por aprender, luego por difundir y defender sus ideales, luego por recuperar a su hija y siempre por el crecimiento de la mujer.

El decreto Almunátegui (2da. Parte)

Con la publicación anterior conocimos que el Decreto Almunátegui, fue firmado el 6 de febrero de 1877, por el aquel entonces Ministro de Justicia e Instrucción Pública Miguel Luis Almunátegui Aldunate, mientras el Consejo de Instrucción Pública se encontraba de vacaciones, lo que generó una serie de reformas que es importarle revisar. Pero antes, ¿qué decía este decreto?:

Considerando: Que, conviene estimular a las mujeres que hagan estudios serios y sólidos; Que, ellas puedan ejercer con ventaja alguna de las profesiones llamadas científicas; Que, importa facilitarles de que puedan ganar la subsistencia por sí misma; 

Decreto: Se declara que las mujeres deben ser admitidas a rendir exámenes válidos para obtener títulos profesionales con tal que se sometan para ello a las mismas disposiciones a que están sujetas los hombres.”

Comuníquese y publíquese.

Solo 33 palabras, las cuales aparentemente son una declaración de intención muy básica para nuestros días, pero conllevó una gran reforma en distintas áreas de la vida diaria, ya que se debió hacer modificaciones a estructuras antiguas como por ejemplo en el área administrativa, otrora la mujer no podía participar en cosas tan básicas como hacer uso de sus bienes en forma autónoma, participar en juicios u otras instancias en la administración pública. Sin lugar a duda, la primera abogada de Chile titulada en el año 1892, doña Matilde Throup, tuvo que romper paradigmas fuertemente arraigados en nuestra cultura nacional, que decían relación a que los tribunales era un espacio exclusivo para los hombres, así como también para acceder a cargos públicos y tener representación en notarias, ya que además existían leyes que la excluían por el solo hecho de ser mujer, a pesar que ella ostentaba su calidad de abogada.

Pero, también en el área social surge un sin número de reformas. Antiguamente ver a una mujer sola no era socialmente aceptado, ya que si una mujer se presentaba sin compañía en alguna actividad pública, como reuniones con hombres se entendía que esta mujer lo que buscaba era una aventura sexual o relaciones de corto plazo, lo que acarreó a que las primeras mujeres que asistieron a las aulas universitarias lo hicieran acompañadas de sus madres, quienes se sentaban a su lado, de esta manera se entendía que las intenciones de la niña eran obtener conocimientos científicos y no una fugases aventuras, lo que hoy es irrisorio, siendo esta otra barrera que debieron romper las primeras universitarias, ya que muy pocas tuvieron tanto apoyo familiar como para asistir a clases con sus hijas y las que lo hicieron solas, debieron validarse entre sus pares con una gran carga de prejuicios.

En el ámbito educacional primario ocurrió una tremenda reforma, ya que se debió cambiar las materias que se les impartían a las mujeres, como cocina, costura y bordado, por geografía, aritmética y lenguaje, para poder tener las mismas competencias que los hombres al momento de llegar a la universidad, lo que sin duda no fue de la noche a la mañana y con una gran carga emocional en el intento.

Como podemos anticipar, la llegada a la universidad de parte de la mujer no fue en multitud, fue muy lento y paulatino, las pocas que iniciaron sus carreras universitarias como lo dijimos anteriormente con una enorme desventaja cultural, educativa y social, por el solo hecho de nacer mujer.

El decreto Almunátegui (1ra. Parte)

Como pudimos ver en la publicación anterior, no fue fácil para la mujer obtener su derecho a voto, pero llegar a la Universidad tampoco fue una tarea muy fácil, lo que hoy en día es parte de un proceso lógico, que una vez terminada la enseñanza media las mujeres al igual que los hombres puedan acceder a la educación superior, antiguamente este proceso era un privilegio reservado solo para los hombres.

Durante el siglo XIX, la educación entregada a los hombres era muy distinta a la que se le otorgaba a las  mujeres. Mientras que a ellos en su rol de “Jefe de Hogar” se les enseñaba en los colegios ciencias, matemáticas, historia y otras materias que les dieran herramientas para poder proveer a su hogar de lo necesario para la subsistencia. En cambio a la ellas en su rol de madre, su formación estaba enfocada a la lectura, bordado, costura y todo aquello que las hiciera mejores dueñas de casa. Pero, sin embargo, no todas podían estudiar, solo lo hacían las niñas de la alta sociedad, lo que generó años de postergación intelectual para las mujeres.

No existían colegios mixtos, por ende había colegios de señoritas. En algunos de éstos existían niveles a los cuales se les llamaba humanidades, pero había una enorme falta de docentes preparados, lo que hacía difícil alcanzar los niveles esperados. Existieron también casos de algunas mujeres autodidactas, como es el caso de Gabriela Mistral, pero otras debieron estudiar en sus domicilios con profesores particulares, para luego poder luego ir a los Liceos de Hombres a rendir exámenes, lo que sin duda dejaba en desventaja a la mujer.

Luego, en 1853 comenzaron paulatinamente un sin número de hitos importantes para la igualdad de educación entre hombres y mujeres en Chile. En ese año se crea la Escuela Normal de Mujeres, donde éstas podían estudiar para profesoras, pero se impartían solo algunos ramos básicos, hasta que en 1871 se funda la Escuela Normal de Mujeres en Chillán, donde la malla curricular cambió drásticamente, impartiendo materias como pedagogía, ciencias, geometría, física, historia natural, etc., llegando a un nivel más parecido al de los hombres.

En 1860, ocurre un hito relevante para nuestro país, se decreta la Ley Primaria, en la cual se estableció que la educación primaria era de responsabilidad del Estado, por ende gratuita y de acceso tanto para hombres como mujeres, pero aún quedaba mucho para que ellas pudieran llegar a la Universidad.

Con el correr de los años, Isabel Lebrun y Antonia Tarragó, Directoras de los dos Liceos Femeninos más importantes en Santiago, comenzaron a solicitar al Consejo de Instrucción Pública, que sus alumnas tuvieran el derecho de rendir examen ante la Comisión Examinadora de la Universidad de Chile, para poder ingresar a la educación superior y así poder tomar una carrera universitaria, pero el Consejo rechazó dicha solicitud en reiteradas oportunidades, no obstante a ello, en aquel entonces el Ministro de Justicia e Instrucción Pública Miguel Luis Almunátegui Aldunate esta solicitud tuvo eco, pero éste no podía aprobar un decreto en favor de dicha solicitud sin la aprobación del Consejo en comento, a no ser que éste se encontrara inactivo, por lo que esperó que el Consejo estuviera de vacaciones el verano de 1877 y así el día 6 de febrero dictó el Decreto 547, en el cual no solo aprobó el ingreso de la mujer a la Universidad, sino además provocó una serie de consecuencias positivas para la educación chilena, las cuales veremos en la segunda parte de este artículo.

El triunfo de la igualdad política y jurídica de la mujer en Chile.

Para una mujer hoy en día es impensable no tener derecho a voto, pero no fue fácil obtener este derecho, como se gestó y su historia lo podremos conocer hoy en esta publicación.

Fue en el año 1875, que un grupo de valientes mujeres concurrieron al Registro Electoral de San Felipe a inscribirse para poder votar, ya que según su postura la Ley no las excluía, ya que no indicaba el sexo de los votantes, pero en 1884 debido a este osado intento los legisladores cambiaron la Ley dejando claramente plasmado que no tenían derecho a voto.

Después de esta arremetida, continuaron insistiendo en su intento por tener derecho a voto y lentamente este movimiento fue adquiriendo apoyo de políticos, alcanzando tal fuerza que en el Gobierno de Carlos Ibáñez del Campo, se legisló respecto al derecho al voto femenino, promulgándose el Decreto con Fuerza de Ley Nro. 320 de fecha 30 de mayo de 1931, en el cual daba derecho a que las mujeres pudieran votar solo en elecciones municipales, pero en este período no hubieron elecciones de este tipo. Después de la caída de Carlos Ibáñez, vinieron varios Gobiernos de corta duración en los cuales el tema no fue relevante, hasta que en 1935, en el Gobierno de Arturo Alessandri Palma se promulgó la Ley 5357 en la cual otorgaba el derecho a voto a las mujeres mayores de 21 años que supieran leer y escribir, además las facultaba a ser elegidas Regidoras (hoy concejales) y Alcaldesas, siendo el 5 de abril de 1935 la primera vez que la mujer ejerce su derecho a voto.

Pero aún faltaba mucho para que la mujer tuviera el mismo derecho que el hombre en materia política, por lo que en ese año surge el Movimiento Pro Emancipación de la mujer Chilena (MENCH) dirigido por Elena Caffarena y Olga Poblete, quienes inician la lucha contra aquellos que se oponen a la igualdad entre hombres y mujeres, logrando el 22 junio del año 1937 ingresar a la Cámara de Diputados la moción de igualdad de derechos cívicos para ambos sexos, pero aún no tenía la fuerza ni el apoyo necesario para transformarse en Ley.

Fue solo hasta el Gobierno de Pedro Aguirre Cerda, cuando tuvo respaldo esta iniciativa, ya que éste envió un mensaje a la Cámara de Diputados en el cual pedía ampliar el concepto de ciudadanos con derecho a voto, modificándolo a varones y mujeres, mayores de 21 años que sepan leer y escribir.

Sin lugar a duda las palabras de Presidente le otorgan al movimiento un nuevo impulso, abriendo las puertas a la tan esperada igualdad de derecho a votar, pero con la muerte del mandatario otra vez se ve frustrado el anhelo.

Pero fue solo hasta 1945 que en la Cámara de Senadores comienza a germinar la idea que es imprescindible legislar sobre la igualdad de derechos cívico entre hombres y mujeres, ya que estas eran el 51% de la población chilena, por otra parte Chile se había suscrito a tratados internacionales que aconsejaban que así fuera, lo que llevó a presentar proyectos de Ley con carácter de urgencia, los que finalizaron el día 21 de diciembre 1948 con la aprobación del Senado el voto femenino y no es hasta el 8 de enero 1949, cuando el Presidente de la República Gabriel González Videla, firma la Ley que otorga el derecho al voto universal a la mujer.

Pero se debió esperar hasta el año 1952, para que la mujer pudiera votar en unas elecciones presidenciales, en la cual saldría electo el Presidente Carlos Ibáñez del Campo.

Por lo tanto, solo hace 63 años a la fecha que la mujer pude ejercer su derecho a voto y en la actualidad las podemos encontrar en todos los cargos políticos desde los consejos municipales hasta el sillón presidencial. De esta evolución hablaremos en el próximo artículo.

La desconocida Ley 20.348 “Igualdad de remuneraciones entre hombres y mujeres” 2da. Parte

Como se planteó en el artículo anterior, lo que se pretende hacer con éstos es difundir la existencia de la Ley 20.348 de  “Igualdad de remuneraciones entre hombres y mujeres”, y como ya sabemos, esta Ley lo que hace es realizar enmiendas en el Código del Trabajo y al Estatuto Administrativo, en pos de generar esta igualdad de remuneraciones entre hombres y mujeres, tanto en el ámbito privado como público.

Pero, ¿cuáles son los pasos que deben seguir aquellas trabajadoras que se sientan afectadas? En el Artículo 153 del Código del Trabajo, se plasmó que todas las empresas con más de 10 trabajadores deben contar con un “Reglamento Interno de Orden, Higiene y Seguridad”, siendo éste el principal instrumento, para la eficacia de la aplicación de la Ley 20.348, ya que en él se debe consignar el procedimiento obligatorio a seguir por una trabajadora para presentar un reclamo en caso que se sienta vulnerada en su derecho de igualdad de remuneraciones. El reclamo debe ser dirigido a la empresa por escrito y bien fundamentado con los argumentos que la avalen. La empresa, una vez conocido el reclamo debe en el plazo no superior a 30 días dar respuesta en forma escrita, pero si aún la trabajadora no siente que ha sido resuelta su inquietud, puede recurrir a la Inspección del Trabajo, quienes buscaran llegar a una solución por la vía de la mediación. De no llegar a acuerdo se trasformara en una demanda que pasará a los Tribunales del Trabajo, quienes tomarán conocimiento y resolverán sobre el mismo. Es importante saber que las demandas pueden ser interpuestas por los sindicatos, en el caso que existan, como asimismo éstos o las propias trabajadoras pueden dirigirse directamente a los Tribunales a estampar las denuncias, sin necesidad que tome conocimiento de Inspecciones del Trabajo.

Los Tribunales pueden resolver y aplicar multas a las empresas que se encuentren incumpliendo el principio de igualdad de las remuneraciones, además instruirán adoptar medidas inmediatas para remediar la discriminación.

Esta Ley incorpora que las empresas que tienen más de 200 trabajadores, en el mismo “Reglamento Interno”, se deben describir los diversos cargos, según sus características técnicas.

Para el caso de las trabajadoras del Servicio Público, las que se rigen como se mencionó anteriormente, por el Estatuto Administrativo y no por el Código del Trabajo, la Ley 20.348, sitúa además el principio de igualdad de remuneraciones para el “personal a contrata”, siendo la “Contraloría General de la República”, el organismo del Estado quien debe tomar conocimiento de algún tipo de vulneración a los derechos de estas trabajadoras.

Finalmente, es importante destacar que en las empresas que la Ley no obliga a tener un Reglamento Interno y se infringiera el principio de igualdad de remuneraciones, la trabajadora deberá concurrir directamente a los Tribunales de Justicia y los empleadores, que ya cuenten con un Reglamento Interno, para incorporar las nuevas disposiciones de la Ley 20.348, no es necesario que se haga uno nuevo, basta con hacer un documento modificatorio, el cual debe ser publicado y entregado a sus trabajadores y a quien corresponda.

La desconocida Ley 20.348 “Igualdad de remuneraciones entre hombres y mujeres”

Como se planteó en el artículo anterior, la desigualdad salarial es la forma más violenta de discriminación y a pesar de los esfuerzos nacionales e internacionales por erradicarla ésta aún existe en nuestros días, sin importar que la tasa de participación de la mujer en el mercado laboral chileno aumento del 30.9% en los años 90, al casi 41.3% en el 2009. En el mismo periodo de tiempo el aporte de la mujer al ingreso familiar se incrementó de 28.7% a 38.6%, por lo cual dejó de ser un aporte de menor importancia.

En este artículo lo que se pretende es difundir la existencia de la Ley 20.348 de  “Igualdad de remuneraciones entre hombres y mujeres”, en Chile y plasmar su aplicación, para lo cual en primera instancia diremos que esta Ley lo que hace es realizar enmiendas en el Código del Trabajo y al Estatuto Administrativo, en pos de generar esta igualdad de remuneraciones entre hombres y mujeres.

El Artículo 1ro., hace la primera enmienda y corresponde al Artículo 62, el cual decía “Todo empleador con cinco o más trabajadores deberá llevar un libro auxiliar de remuneraciones, el que deberá ser timbrado por el Servicio de Impuestos Internos”. Se incorporó el Artículo 62 Bis, que dice: “El empleador deberá dar cumplimiento al principio de igualdad de remuneraciones entre hombres y mujeres que presten un mismo trabajo, no siendo consideradas arbitrarias las diferencias objetivas en las remuneraciones que se funde entre otras razones, en las capacidades, calificaciones, idoneidad, responsabilidad o productividad.”

El Artículo 2do., hace una enmienda en el Artículo 10 del Decreto con Fuerza de Ley Nro. 29, del Ministerio de Hacienda, del año 2005, el cual modificó el Estatuto Administrativo, incorporando el siguiente inciso cuarto: “En los empleados a contrata la asignación a un grado será de acuerdo con la importancia de la función que desempeñe y con la capacidad, calificaciones e idoneidad personal de quien sirva dicho cargo y en consecuencia les corresponderá el sueldo y demás remuneraciones de ese grado, excluyendo toda discriminación que pueda alterar el principio de igualdad de trato entre hombres y mujeres.”

Como podernos darnos cuenta, esta Ley modifica el Código del Trabajo, el cual es una Ley especial, orgánica, que reglamenta de modo ordenado y coherente, la relación entre dependiente y empleador, por otra parte también modifica el Estatuto Administrativo, el cual regula la relación entre el Estado y el personal de los Ministerios, Intendencias, Gobernaciones, Servicio Públicos Centralizados y  Descentralizados, creados para la función administrativa del Estado, por lo cual la Ley 20.348, lo que hace es normar que la igualdad salarial sea aplicable tanto a los empleados privados, como también a los empleados públicos.

Esta Ley fue promulgada el 2 de junio del año 2009 y publicada en el Diario Oficial el 19 Junio del mismo año y de acuerdo a la misma, entró en vigencia seis meses después de su publicación, pero a casi 6 años de entrar en vigencia aún es desconocida por muchos trabajadores. Respecto a su alcance, aplicación, impacto y dónde y cómo denunciar, me referiré en el próximo artículo.

Brecha salarial entre hombre y mujeres

Uno de los principales fenómenos de la última década en el mercado laboral sin lugar a duda es el creciente incremento de la presencia femenina, esto puede estar dado por varios factores: un mayor acceso a la educación, un aumento de la necesidad de las familias por tener mayores ingresos, crisis económicas, patrones culturales, cual sea el motivo la mujer ha logrado tener mayor independencia, autonomía económica, cumplimiento de metas y expectativas, ocupando roles que antaño eran solo para el hombre, dejando atrás el paradigma del hombre dedicado a la producción y la mujer a la reproducción. Pero la sola incorporación de la mujer a la fuerza laboral no implica que los mercados estén evolucionado en forma positiva, se pueden advertir un sin número de dificultades y procesos de discriminación que dificultan el desarrollo de la actividad de la mujer y su trayectoria laboral. Entre los más importantes se encuentran la diferencia de remuneraciones entre hombres y mujeres, la segregación horizontal (los empleos femeninos se concentran en un número reducido de sectores de actividad y de profesiones) y la segregación vertical (concentración de los empleos femeninos en las categorías que se encuentran en la parte baja de la jerarquía) (Maruani, 1993). No obstante, a pesar de haber disminuido en Chile la brecha de salarios entre hombres y mujeres ésta sigue presente, según el Ministerio de Planificación en el año 2006 el ingreso de las mujeres representa el 76.6 % del salario de los hombre y en el segmento de mujeres con mayor nivel educacional el porcentaje era de 61.4%. La Ministra del Servicio Nacional de la Mujer, Carolina Schmidt en el seminario “Igualdad Salarial para la competitividad”, en el año 2011, mencionó que la brecha salarial entre personas que trabajan remuneradamente en Chile alcanza 12,7%, agregó además que en los sectores económicos en que menos participan las mujeres la brecha es mayor. En definitiva la Ministra aseveró que en Chile el sueldo de la mujer es un tercio más bajo que el del hombre.

Esta desigualdad salarial es la forma más violenta de discriminación y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), ha expresado que eliminarla “es fundamental para alcanzar una igualdad de género genuina y fomentar la equidad social y el trabajo decente” (OIT 2003).

Chile, pese a toda nuestra historia social-política tiene integrado el principio de equidad salarial desde la década del 20 del siglo pasado, aquellas normas tenían relación a tratados internacionales como el Tratado de Paz de Versalles del 28 de junio de 1919, desde ahí un sin número de tratados y convenciones internacionales a los cuales Chile se ha sumado, hasta llegar a hoy la Ley 20.348 de “Igualdad de remuneraciones entre hombre y mujeres”, la cual aún es poco conocida y por ende poco aplicada, de ella me referiré en el próximo artículo.