El decreto Amunátegui (2da. Parte)

Con la publicación anterior conocimos que el Decreto Amunátegui, fue firmado el 6 de febrero de 1877, por el aquel entonces Ministro de Justicia e Instrucción Pública Miguel Luis Amunátegui Aldunate, mientras el Consejo de Instrucción Pública se encontraba de vacaciones, lo que generó una serie de reformas que es importarle revisar. Pero antes, ¿qué decía este decreto?:

Considerando: Que, conviene estimular a las mujeres que hagan estudios serios y sólidos; Que, ellas puedan ejercer con ventaja alguna de las profesiones llamadas científicas; Que, importa facilitarles de que puedan ganar la subsistencia por sí misma; 

Decreto: Se declara que las mujeres deben ser admitidas a rendir exámenes válidos para obtener títulos profesionales con tal que se sometan para ello a las mismas disposiciones a que están sujetas los hombres.”

Comuníquese y publíquese.

Solo 33 palabras, las cuales aparentemente son una declaración de intención muy básica para nuestros días, pero conllevó una gran reforma en distintas áreas de la vida diaria, ya que se debió hacer modificaciones a estructuras antiguas como por ejemplo en el área administrativa, otrora la mujer no podía participar en cosas tan básicas como hacer uso de sus bienes en forma autónoma, participar en juicios u otras instancias en la administración pública. Sin lugar a duda, la primera abogada de Chile titulada en el año 1892, doña Matilde Throup, tuvo que romper paradigmas fuertemente arraigados en nuestra cultura nacional, que decían relación a que los tribunales era un espacio exclusivo para los hombres, así como también para acceder a cargos públicos y tener representación en notarias, ya que además existían leyes que la excluían por el solo hecho de ser mujer, a pesar que ella ostentaba su calidad de abogada.

Pero, también en el área social surge un sin número de reformas. Antiguamente ver a una mujer sola no era socialmente aceptado, ya que si una mujer se presentaba sin compañía en alguna actividad pública, como reuniones con hombres se entendía que esta mujer lo que buscaba era una aventura sexual o relaciones de corto plazo, lo que acarreó a que las primeras mujeres que asistieron a las aulas universitarias lo hicieran acompañadas de sus madres, quienes se sentaban a su lado, de esta manera se entendía que las intenciones de la niña eran obtener conocimientos científicos y no una fugases aventuras, lo que hoy es irrisorio, siendo esta otra barrera que debieron romper las primeras universitarias, ya que muy pocas tuvieron tanto apoyo familiar como para asistir a clases con sus hijas y las que lo hicieron solas, debieron validarse entre sus pares con una gran carga de prejuicios.

En el ámbito educacional primario ocurrió una tremenda reforma, ya que se debió cambiar las materias que se les impartían a las mujeres, como cocina, costura y bordado, por geografía, aritmética y lenguaje, para poder tener las mismas competencias que los hombres al momento de llegar a la universidad, lo que sin duda no fue de la noche a la mañana y con una gran carga emocional en el intento.

Como podemos anticipar, la llegada a la universidad de parte de la mujer no fue en multitud, fue muy lento y paulatino, las pocas que iniciaron sus carreras universitarias como lo dijimos anteriormente con una enorme desventaja cultural, educativa y social, por el solo hecho de nacer mujer.

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